Sales de casa con 8 °C, al mediodía ya estás cerca de los 22 °C y en la tarde vuelves a sentir frío. Estos cambios de temperatura son cada vez más habituales durante las temporadas de transición y pueden hacer que sintamos que nuestro cuerpo está “pasando la cuenta”.
Pero hay una aclaración importante: los cambios de temperatura por sí solos no causan un resfrío. Los resfríos son provocados principalmente por virus respiratorios. Sin embargo, las variaciones de temperatura pueden influir en las condiciones de nuestro organismo y en la forma en que enfrentamos estos virus.

¿Por qué nos sentimos más vulnerables cuando cambia tanto la temperatura?
Cuando pasamos rápidamente de un ambiente frío a uno cálido, o viceversa, nuestro organismo debe adaptarse constantemente.
Por ejemplo, una mañana fría puede hacer que busquemos lugares cerrados y con poca ventilación, mientras que durante las horas más cálidas podemos encontrarnos en espacios interiores con muchas personas. Esta combinación puede favorecer la circulación de virus respiratorios.
Además, el aire frío y seco puede afectar las mucosas de las vías respiratorias, que forman parte de las primeras barreras de defensa de nuestro organismo.
Entonces, ¿el frío resfría?
No exactamente. Para desarrollar un resfrío necesitas entrar en contacto con un virus. El frío no es el responsable directo, aunque determinadas condiciones ambientales pueden favorecer la transmisión o hacer que las vías respiratorias sean más susceptibles.
8 °C en la mañana y 22 °C en la tarde: ¿cómo vestirse?
Uno de los principales problemas de estos días es salir preparado para una temperatura y encontrarse horas después con un escenario completamente diferente.
La mejor estrategia es vestirse por capas.
Puedes comenzar el día con una primera capa cómoda, agregar un abrigo para las primeras horas y llevar una capa más liviana para cuando aumente la temperatura.
Así podrás adaptar tu vestimenta durante el día sin pasar demasiado frío ni terminar excesivamente abrigado cuando suban los grados.
Algunos consejos prácticos:
- Revisa el pronóstico antes de salir: no te fijes únicamente en la temperatura máxima.
- Prefiere vestirte por capas: te permitirá adaptarte fácilmente.
- Protege especialmente cuello y extremidades cuando las temperaturas sean bajas.
- Evita permanecer con ropa húmeda: por lluvia, sudor o actividad física.
- Ventila los espacios cerrados: especialmente cuando hay varias personas.
- Lávate las manos con frecuencia: es una de las medidas más importantes para reducir la transmisión de microorganismos.
- Descansa adecuadamente: dormir bien ayuda al funcionamiento normal del sistema inmunitario.
- Mantén una buena hidratación: incluso cuando no tengas sensación de sed.
¿Por qué aparecen síntomas después de un cambio de temperatura?
Quizás te ha pasado: sales temprano, hace mucho frío, durante el día aumenta la temperatura y al día siguiente despiertas con congestión, estornudos o dolor de garganta.
Es fácil pensar: “Me resfrié por el cambio de temperatura”.
Sin embargo, los síntomas pueden aparecer después de haber estado expuesto a un virus, ya que existe un período entre el contagio y la aparición de los primeros síntomas.
También es importante distinguir entre un resfrío y otras causas de síntomas respiratorios.
¿Resfrío o alergia?
Los estornudos, la congestión y la secreción nasal no siempre significan que estás resfriado.
Las alergias estacionales también pueden provocar síntomas similares, especialmente durante los períodos en que aumentan determinados alérgenos ambientales.
Una diferencia habitual es que las alergias pueden producir picazón en los ojos, nariz o garganta, mientras que los resfríos pueden acompañarse de malestar general, dolor de garganta y, en algunos casos, fiebre.
Si los síntomas son intensos, persisten o generan preocupación, lo recomendable es consultar con un profesional de la salud.
Cambios de temperatura: prepara tu rutina, no tengas miedo al frío
Pasar de 8 °C a 22 °C durante el mismo día puede ser incómodo, pero no significa que inevitablemente vas a enfermar.
Más que preocuparte por el cambio de temperatura, lo importante es mantener hábitos que ayuden a disminuir el riesgo de infecciones respiratorias: higiene de manos, ventilación, descanso, hidratación y evitar el contacto cercano con personas que presentan síntomas cuando sea posible.
Y recuerda: si aparecen síntomas respiratorios importantes, dificultad para respirar, fiebre persistente o un empeoramiento de tu estado general, es recomendable buscar orientación médica.
Prepárate para los cambios de temperatura
Los días de transición pueden sorprendernos: 8 °C temprano, 22 °C durante la tarde y nuevamente temperaturas más bajas al caer el sol.
La clave está en adaptarse. Revisa el pronóstico, utiliza ropa adecuada para cada momento del día y mantén buenos hábitos de prevención.
El cambio de temperatura no te resfría por sí solo. Los virus son los principales responsables de los resfríos.
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